El Ayuno en la Cuaresma
La Cuaresma, momento litúrgico que desemboca en la vivencia de la Pascua de Cristo, es tiempo privilegiado para experimentar la misericordia del Padre, emprendiendo el camino de retorno a su casa. Un camino, la conversión, que desde siempre la Iglesia ha propuesto acompañado del ayuno, la oración, la escucha de la Palabra de Dios y los gestos de amor al prójimo.
Hablan los especialistas
Especialistas en la vida del espíritu reivindican el valor, no intercambiable, de una de estas ayudas para el encuentro con Dios: el ayuno.
René Lejune
Periodista francés, padre de diez hijos, es un entusiasta de esta práctica por convicción y por experiencia. Y ha escrito un libro sobre el tema: «El ayuno, curación y fiesta». «Lo que mejor describe el estado de ánimo, al día siguiente de un ayuno prolongado, en el umbral de la “ierofanía” alimenticia, son el canto y la danza. Te viene el deseo loco de lanzarte, de comunicar a los otros la alegría exuberante. ¿Y no son quizás, tras la prueba libremente deseada y acogida, las bodas renovadas con la vida?
Salvatore Natoli
Para este filósofo, «es un modo de regularse que no acaba en sí mismo: vaciarse para poder ser llenados de Dios. Evitar ceder a la gula para no oscurecer la mente. Hago notar que el espiritualismo cristiano, en esto, se revela muy corporal. Es una práctica a respetar pero ciertamente el cristianismo no puede ser reducible sólo a estos aspectos. Sería demasiado poco».
Sor María Pía Giudici
En el eremitorio de San Biagio, en el franciscano Subiaco, una religiosa salesiana, sor María Pía Giudici, que lleva adelante un peculiar taller del Espíritu y del silencio, por el que pasan cada año personas en búsqueda y muchísimos jóvenes, indica que el ayuno «debe poder dar la ligereza que permita ser hombre y mujeres auténticamente espirituales».
Stella Morra
El ayuno no nació como una norma, indica por su parte la teóloga y profesora de la Universidad Gregoriana, Stella Morra. Fue «una sugerencia de quien lo había vivido como experiencia propiamente cristiana, capaz de hacerme experimentar el misterio». «Subrayo un aspecto antropológico añade: privarse de comida conscientemente hace visible una condición constitutiva del hombre, me hace mendicante y no omnipotente. Y ya sólo como educación cultural haría bien en la sociedad de hoy». En el aspecto propiamente cristiano—añade la teóloga--, «para renovar el valor del ayuno es necesario descubrir su conexión con la Eucaristía, el alimento por excelencia. Es una experiencia de cultivo del deseo».
Enzo Bianchi
El fundador de la comunidad monástica y prior de Bose, Enzo Bianchi, subraya el valor simbólico del ayuno cristiano e indica que lo que aporta el ayuno no se puede alcanzar sustituyéndolo con otras prácticas. «El ayuno nos hace saber de qué tipo es nuestra hambre, de qué vivimos». “El niño –añade- no se nutre sólo de leche materna, sino que inicialmente no distingue entre comida y madre; por tanto se nutre de las presencias que lo rodean. Come, introyecta voces, olores, formas, rostros y así, poco a poco edifica su personalidad relacional y afectiva. Esto significa que la valencia simbólica del ayuno es absolutamente peculiar y que no tiene equivalentes en otras formas de ascesis. Con el ayuno aprendemos a conocer y a moderar nuestros apetitos a través de la moderación del apetito fundamental y vital: el hambre, y aprendemos a disciplinar nuestras relaciones con los otros, con la realidad externa y con Dios, relaciones siempre tentadas de voracidad”. «Es una pedagogía—concluye—que lleva a la totalidad de la persona a la adoración de Dios».
El ayuno solo se pide el miércoles de ceniza que comienza la cuaresma y el viernes santo, día en que murió nuestro Señor Jesucristo.
• Ayuna de juzgar a otros; descubre a Cristo que vive en ellos.
• Ayuna de palabras hirientes; llénate de frases sanadoras.
• Ayuna de descontento; llénate de gratitud.
• Ayuna de enojos; llénate de paciencia.
• Ayuna de pesimismo; llénate de esperanza cristiana.
• Ayuna de preocupaciones; llénate de confianza en Dios.
• Ayuna de quejarte; llénate de aprecio por la maravilla que es la vida.
• Ayuna de las presiones que no cesan; llénate de una oración que no cesa.
• Ayuna de amargura; llénate de perdón.
• Ayuna de darte importancia a ti mismo; llénate de compasión por los demás.
• Ayuna de ansiedad sobre tus cosas; comprométete en la propagación del Reino.
• Ayuna de desaliento; llénate del entusiasmo de la fe.
• Ayuna de pensamientos mundanos; llénate de las verdades que fundamentan la santidad.
• Ayuna de todo lo que te separe de Jesús; llénate de todo lo que a Él te acerque.
Oración para ofrecer el Ayuno
“¡Oh Señor!,
durante el tiempo del ayuno
conserva despierta mi mente
y reavive en mí el saludable recuerdo
de cuanto misericordiosamente hiciste
a favor mío ayunando y rogando por mí...
Haz que mientras ayuno,
yo humille mi alma
al ver cómo tú, maestro de humildad,
te humillaste a ti mismo,
te hiciste obediente hasta morir en una cruz”.
Menú para la Cuaresma
Siempre alegres y confiados de que Él siempre está a nuestro lado.
Recetas al alcance de todos. Y con el tiempo suficiente para proveer todo lo necesario como debe prepararse un buen menú:
1. TENER A LA MANO:
Abrelatas, para abrir corazón endurecido.
Cuchillo, para cortar vicios.
Destapador, para destapar lo atorado en las relaciones familiares.
Colador, para pasar por alto las ofensas y purificar intenciones.
Mandil, para estar siempre dispuestos a servir a los demás.
2. ABSTENERSE:
Abstenerse de comer prójimo (chismes, murmuraciones y calumnias).
Bajarle al condimento de desquites.
Evitar consumir altas grasas de egoísmo.
No tomar vinagre, que pone de mal genio.
Lavar bien el corazón para que no se infecte de la cólera.
Evitar el consumo excesivo de picantes para no enchilarse y ofender.
Evitar el camarón porque adormece la conciencia... "camarón que se duerme, se lo lleva la corriente".
No tomar postres helados que congelen el afecto.
Evitar comer pan de muertos -de envidia-, para que luego no te digan "que con su pan se lo coma".
3. MENÚ RECOMENDADO:
Como platillo fuerte: exquisita caridad para con el prójimo.
Caldo de atención a los desamparados y enfermos.
Ensalada de detalles de afecto para los suyos.
Pan abundante para compartir con el hambriento.
Vino de alegría para convidar a los tristes y desanimados.
Sopa de letras para escribir más seguido a familiares y amigos.
Sopa de zanahoria para ver con buenos ojos a los demás.
Pan bendito para los afligidos; ya que "las penas con pan son menos".
4. DE POSTRE SE RECOMIENDA:
Perita en dulce para ser buena persona.
Yogurt de guayaba para repetir... para repetir gestos de perdón.
Naranja dulce y limón partido "dame un abrazo que yo te pido" (abrazar a los seres queridos, y darles besos -de verdad, no de chocolate).
Y no olvides... "DONDE COME UNO, COMEN DOS" y.... "ÉCHALE SIEMPRE MÁS AGUA A LOS FRIJOLES".
Comparte tu vida con los otros. Finalmente, el Chef Celestial recomienda sobre todo el alimento espiritual: "EL QUE COME MI CARNE Y BEBE MI SANGRE, TIENE VIDA ETERNA".


