La cura con Sirope de Savia
Aproveche esta breve guía sobre las virtudes y uso de un delicioso y eficaz producto que empieza a popularizarse.
La finalidad de esta cura es desintoxicar disolviendo y eliminando impurezas acumuladas en el cuerpo.
El sirope de savia es un suplemento alimenticio compuesto de la combinación de dos savias. Una de ellas es la savia del arce, que contiene un alto nivel de calcio, zinc, manganeso y hierro, la otra se extrae de la palmera tropical y se distingue por su elevado nivel de potasio y sodio. Esta combinación es ideal ya que aporta al organismo sales minerales, vitaminas y enzimas y al mismo tiempo suministra un alto grado de hidratos de carbono, fácilmente asimilables.
El sirope de savia no contiene ningún azúcar artificial. La presencia de glucosa proviene en cien por ciento de la propia savia, conteniendo además los oligoelementos naturales para una buena asimilación orgánica. Tiene una consistencia y un sabor parecido al de la miel; al mismo tiempo posee todos los nutrientes necesarios para poder sustituir los alimentos que diariamente comemos sin que existan efectos secundarios.
El sirope de savia es utilizado en muchos lugares del mundo por personas que desean desintoxicar su organismo, reducir su peso corporal o simplemente sentirse bien.
La cura no funciona sólo a nivel físico sino que también purifica, eleva y refuerza el nivel mental y emocional. Durante la cura aumenta la sensibilidad hacia nuestro entorno y de manera considerable las capacidades creativas e intuitivas. La cura invita a la reflexión, a momentos de silencio, al encuentro consigo mismo, a actividades recreativas.
Existe una contraindicación importante, no deben tomar este producto personas diabéticas insulinodependientes, mujeres embarazadas o lactando, personas en tratamiento de dialisis o en estado depresivo avanzado.
Durante los tres primeros días el cuerpo se alimenta de las reservas almacenadas en forma de glucógeno (azúcar simple) sobre todo en la sangre y en el hígado, que es fácilmente digerible. Por lo tanto, una cura debe durar más de tres días, ya que después el organismo empieza a eliminar toxinas y a reducir sus demás reservas de grasas depositadas por todo el cuerpo. La duración del tratamiento es variable y depende de cada persona. Sin embargo, se recomienda que al menos sea de siete a diez días para que realmente sea de provecho.
Si se desea se puede hacer un tratamiento largo, sustituyendo una comida al día (de preferencia el desayuno o la cena) por la ingesta del sirope durante tres meses para observar resultados.
La cura de savia contiene todos los nutrientes vitales que uno necesita durante una monodieta. Hacer la cura dos o tres veces al año tiene un efecto muy positivo sobre la salud del cuerpo.
No se debe ingerir ningún tipo de alimento ya que el sirope contiene todos los oligoelementos, vitaminas y glucosa necesaria para evitar padecer hambre; tampoco se debe ingerir ningún tipo de píldoras, vitaminas u otros complementos dietéticos, también se recomienda no tomar café y alcohol ni fumar, porque estorba al proceso depurativo. Finalmente, no se debe comer carne, pescado, huevo ni pan, té negro, café o leche durante los primeros tres días después de la cura.
El sirope se mezcla con jugo de limón natural, una pizca de pimienta cayena y agua. La pimienta cayena ayuda a disolver las flemas y a regenerar la sangre, lo que produce un mayor calor en el cuerpo, además de que contiene una gran cantidad de vitaminas del complejo B que complementa el valor nutritivo del sirope de savia y del jugo de limón. El limón, junto con el metabolismo de las proteínas, de los lípidos y de los hidratos de carbono, favorece la eliminación de los depósitos de grasa de los tejidos, lo que ayuda a disminuir el peso. Es importante tomar agua natural aparte de la preparación de dos litros de sirope durante todo el día.
Tome una infusión laxante sin azúcar (hierbabuena, hoja de sen, tamarindo) por las noches para disolver los residuos fecales. Una forma muy eficaz de lavar el intestino es mediante un enema de uno a dos litros, siendo muy eficaz para contrarrestar la sensación de hambre aguda que pudiera presentarse al primer día de la cura. Otra opción es la purga de sal de mar no yodada.
Se debe preparar nuestro organismo de igual manera antes y después de llevar a cabo la cura con sirope de savia y para ello se recomienda que tres días antes y después de comenzar el ayuno se hayan eliminado carnes, comidas y bebidas irritantes así como harinas y que se aumente el consumo de fruta, verdura y jugos frescos.
Durantes los dos primeros meses después de la cura del sirope se recomienda tomar dos cucharadas de polen diario en el jugo. La cura reconstituyente de polen provee al cuerpo de todos los minerales, aminoácidos y oligoelementos y contribuye a mantener el peso logrado con la cura de savia, no permitiendo que se produzca sensación de hambre.


